domingo, 10 de marzo de 2013

Palabras muy cruzadas

El domingo no es domingo sin un buen crucigrama. Es por eso que compro el diario aunque rara vez lo leo. Prefiero enfrascarme en la obsesión que me consume masticando el capuchón de la birome hasta que me duelen los dientes y alguien molesta con comentarios tales como “¿Qué comemos hoy?” y entonces debo abandonarlo… por un rato.

Es regla general que, de adivinar las primeras palabras, las que siguen serán prácticamente indescifrables y viceversa. Por lo menos, para mí. 

Cada vez que empiezo un crucigrama, pienso en él. No de la manera que lo pienso siempre, sino más bien como un acto reflejo. Será por esa primera vez que lo sentí tan cerca y, aterrada ante semejante felicidad, intentaba en vano distraerme con una grilla difícil. 

Aquel domingo de mayo, 2007 

MONEDA GRIEGA DE PLATA
No sabía que ella, la “mujer del tatuaje”, lo había dejado. No sabía que él lloraba en silencio y me buscaba.

LÍQUIDO MUY VOLÁTIL E INFLAMABLE
El otro día hablamos. Es seguro que nos veremos pronto, no sé por qué me asusta tanto esta felicidad nueva.

REY LEGENDARIO DE TROYA
¿Y si no vuelve a llamar? ¿Lo llamo yo? No, que llame él.

Otro domingo de mayo, 2009

GOLPE IMPETUOSO DEL MAR
Pronto cumple años. Preparé un regalo muy especial. No sé si le gustará…

ESPECIE DE PAPAGAYO
Algo le pasa, puedo presentirlo, sueño con arañas peludas y puertas que se cierran de golpe. Pero no me atrevo a acercarme.

El domingo pasado

GENIO DE AMBOS SEXOS, DE LA MITOLOGÍA PERSA
Muchas cosas cambiaron, excepto la magia cuando hacemos el amor.

SITIO DONDE EL SOL DA DE LLENO
¿Cómo le pido algo que deseo profundamente?

jueves, 7 de marzo de 2013

Muñeca inflable

Ahora Miss Moon anda diciendo que es virgen del bisturí, como si fuera poco esa masa culosa que se le escapa por los costados como un airbag mal inflado. Antes fueron los hilos mágicos del dr. AC para apuntalar la estantería que se venía en picada. Menos lolas y más “talento artístico”. Quería que la aplaudieran por el histrionismo del cual carece, fracasó y entonces volvieron las lolas, más grandes y redondas, con garantía anti-explosiones y tapas de revistas para hombres. Y ya nadie más volvió a cuestionar su “talento” pues todo estaba a la vista, inclusive después del videíto aquél, el de los viñedos. Con la última pizca de vergüenza,  Miss Moon se llamó a retiro espiritual, cortóse las mechas para parecer respetable y un día resucitó de entre los muertos dejando a todos boquiabiertos con el almohadón de dos plazas que un chanta estafador mal nacido y desgraciado le ha implantado en el trasero. Pero ella lo niega y recontra niega. ¡Se habrá sentado en un panal entonces! 

Todas iguales. Todas infladas, inyectadas, estiradas. Como la Negra C que ahora es “blanca” y refinada. De ella no quedó prácticamente nada, lo que vemos en un modelo rediseñado con neumáticos de última generación y labios rellenos con placenta de pterodáctilo himalayo. La Negra dejó en el quirófano varias toneladas de grasa y un pedazo de tabique para emerger cual diosa del Olimpo, bien pulida y redondeada, directo al estrellato.

Todo es redondo y abultado en los tiempos que vivimos. Muñecas clonadas que se derriten al sol, lo único que les va a sobrevivir serán los dientes de caballo albino y las pestañas postizas. Pero eso no es lo peor. ¡Lo peor es que lo niegan! Cuando mi doc adorado me talle una nariz respingadita y me quite un par de costillas para simular la cintura que nunca tuve, lo gritaré bien fuerte para que todos sepan lo feliz que soy sin necesidad de inyectarme flotadores en el culo. He dicho.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Retratos

Cuando me preguntan, respondo: “Nos estamos conociendo”. Aunque en realidad soy yo la que quiero conocerlo, a él mucho no le importo. Es elegante, delgado, brilla con su propia luz y, si tiene algo que decirme, lo hace suavemente, sin estridencias. Estamos juntos noche y día, como novios. Me da las buenas noches y me despierta bien temprano. Si necesito una receta, se la pido a él. Si olvidé una fecha importante, él me la recuerda. Si me siento sola, me canta una canción. Y si no quiero compañía, se queda callado, a mi lado. Creo que nunca va a abandonarme, como el herpes o mi sombra.


En estos días de calor desértico todas las golosinas van a la heladera. La anciana del cuarto piso se queja del incesante goteo del aire acondicionado que ahoga a sus petunias. La gata sufre en silencio, de panza contra el piso que es lo único que sigue frío en esta casa. El sol ya no alegra el corazón, lo derrite. Bailo una improvisada danza de la lluvia en la bañera, a riesgo de resbalar y desnucarme. Queremos que llueva y se enfríen los ánimos… todos los ánimos.  

Te extraño más cuando tomo mates con cascaritas. Necesito que vengas a abanicarme y yo seré un rato tu esclava si es que refresca un poco. Qué paja este calor… Le pregunto a él -que todo lo sabe- si durará mucho este infierno y me muestra unos soles anaranjados muy poco alentadores. Y, si viene la lluvia, será el diluvio universal… otro más.

jueves, 11 de octubre de 2012

Here comes the sun

La primavera despierta esas cosas en la gente, uno se siente mejor persona cuando calienta el sol. Por el contrario, hay más asesinos seriales en las noches gélidas y es peligroso andar solo por ahí, subir al colectivo y luchar contra los malvados niños que se abren paso a golpes de mochila o las ancianas que amenazan destriparlo a uno con esos paraguas desvencijados. 

El sol pegaba de lleno en el patio del colegio apenas florecían los malvones de la hermana Antonia. En esa época nos bronceábamos sin culpa y sin ninguna protección, el jumper levantado hasta alturas pecaminosas, flojo el corbatín, en ocasiones sin medias, intentando evadir el control policial de las monjas. Estaba la que se untaba en crema de zanahoria o incluso Coca-cola pero todas ¡todas! éramos expertas en el arte de ostentar el bronceado perfecto. Como Raquel Mancini, de quien también copiábamos las cejas despeinadas y el pintalabios rosa metalizado. 

Al promediar octubre habíamos alcanzado el color soñado, luego era menester mantenerlo. Solía pasar horas enteras achicharrada en la terraza a punto de deshidratarme para terminar convertida en una momia boliviana. Eran los gloriosos 80. 

¡Cuidado con pelarse! La que se pelaba quedaba a dos colores, peor que la desteñida porque esa todavía tenía esperanzas. A veces nos reuníamos en alguna casa para tomar sol en manada compartiendo los restos de un Rayito de Sol o aceite robado de la cocina. Éramos creativas a la hora de acelerar el bronceado. 

Entonces no pensábamos en arrugas y manchas y otras cosas peores que hacen estragos entre mi sufrida generación. Afortunadamente he salido ilesa, ya no tomo tanto sol y no me pesa el que me cargué durante años. Con el tiempo fui perdiendo el afán y la paciencia, claro que aún guardo el labial rosa espantoso y una botellita con un líquido espeso de color marrón que constituía el verdadero secreto de mi éxito. 

Sol de primavera… No es lo mismo que el sol del verano que se padece y se transpira. La primavera es vida, es el comienzo, el gozo, la juventud. ¡No hay nada más lindo que tomar sol en primavera!